Quisiera poder devolverte todo aquello que te robé esa noche, pero sé que no puedo, porque soy demasiado cobarde como para arriesgarme a que todo vuelva a ser lo de antes. Siempre me diste lo mejor de vos y yo te pagué haciéndote mal, dejándote a un costado del camino, no por orgullo, sino por miedo. Y hoy que lo entiendo quisiera explicarte, pero ya es tarde, porque las respuestas que tengo ahora son sólo para las preguntas que me hiciste ese abril.
No hay comentarios:
Publicar un comentario