No estés triste, no lo estés por causa mía; quisiera darte alegría y verte dichoso. Perdona que te haya vuelto triste y que te haya contagiado mi temor y mi congoja. Por las noches, tengo unos sueños muy extraños: me imagino que voy por un desierto inmenso y tenebroso a más no poder, y que marcho y marcho por él buscándote, y no te encuentro, y sé que te he perdido y que tendré que seguir marchando constantemente, sola. Y luego, al despertar, pienso: ¡Qué bueno, qué magnífico que aún estés aquí y que haya de verte unas semanas más o unos días, tanto da, pero que aún estés aquí!.miércoles, 1 de abril de 2009
No estés triste, no lo estés por causa mía; quisiera darte alegría y verte dichoso. Perdona que te haya vuelto triste y que te haya contagiado mi temor y mi congoja. Por las noches, tengo unos sueños muy extraños: me imagino que voy por un desierto inmenso y tenebroso a más no poder, y que marcho y marcho por él buscándote, y no te encuentro, y sé que te he perdido y que tendré que seguir marchando constantemente, sola. Y luego, al despertar, pienso: ¡Qué bueno, qué magnífico que aún estés aquí y que haya de verte unas semanas más o unos días, tanto da, pero que aún estés aquí!.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario